Sentido moral de la educación universitaria

el por qué del conocer
Del pensamiento concreto al abstracto

Enfrentados a buscar una manera con la que los estudiantes universitarios encuentren sentido a una materia en la que se cuestionan los diversos procesos de construcción social del conocimiento con la finalidad de pisar el territorio de la ética nos impone ciertas condiciones. Por un lado, la necesidad de entender que el perfil de nuestros alumnos hace eco de los signos de nuestros tiempos y, por el otro lado, identificar con claridad la meta a la cual deseamos llevarlos.

Nuestros jóvenes suelen cursar una carrera profesional con una finalidad muy específica, a saber, la de encontrar los medios para construirse una vida. Cuestión nada despreciable dado que, en última instancia, desean ocupar un nicho laboral con el cual insertarse de modo útil en la sociedad y convertir su actividad profesional en un modus vivendi. Visto así, es comprensible que la mirada de los estudiantes escudriñe los conocimientos que aprende en una dimensión específica, la del conocimiento utilitario. De allí que la pregunta más recurrente en una clase interdisciplinar de filosofía sea la de ¿Y para qué me va a servir saber esto? Amén de que una pregunta de este tipo suele poner de mal talante a cualquier profesor que pretenda enseñar filosofía, lo que habemos de entender es que en realidad se trata de una pregunta legítima dada la impronta social con la que han crecido los alumnos; en un país donde la búsqueda de trabajo a nivel profesional se ha tornado crítica y con ello en una competencia despiadada que inclina la balanza en favor de la productividad, deben buscar saber hacer cosas muy específicas con resultados más o menos inmediatos. En este contexto, no es de extrañar que los alumnos hayan favorecido así un pensamiento concreto. Esto es, una forma de pensar que busca relacionar los conocimientos con acciones directas orientadas a producir resultados. Para explicar esto utilizaré el ejemplo que nos ofrece M. Shermer en Are we becoming morally smarter? Frente a la pregunta ¿Qué tienen en común perros y conejos? la respuesta puede ser en dos dimensiones, la concreta sería: “Se usan perros para cazar conejos”, donde el pensamiento busca una forma práctica de usar a los perros. Si encontramos que quizá la mayoría de nuestros alumnos estructuran el pensamiento de modo concreto, entonces se desprende que el sentido con el que abordan el conocimiento se orienta hacia una perspectiva específica, el para qué de la ciencia y sus saberes. Con lo que cualquier abordaje que intente problematizar los procesos de construcción social del conocimiento tendrá este sesgo.

Pensamiento abstracto
Pensamiento abstracto para encontrar razones para vivir.

Ahora bien, cuando lo que deseamos es lograr que los alumnos se cuestionen en torno a este hecho, su propia realidad frente al conocimiento, y llevarlos a que amplíen su perspectiva a una en la que se comprenda que el conocimiento mismo puede ser un modo de construcción y representación de la realidad que viven, debemos buscar un eje en el que la ciencia y sus conocimientos sean abordados con una mirada diferente. Este eje no es otro más que incentivar el pensamiento abstracto en paralelo al concreto que ya poseen. Esto es, mostrarles con recursos didácticos que los profesionales actuales se han de valorar en un entorno en el que la información, más que las acciones directas, les obliga a estructurar el conocimiento en un sentido más conceptual, más abstracto en cada nivel de su trabajo y en su propia vida. Si retomamos la pregunta anterior, ¿Qué tienen en común perros y conejos? La respuesta desde el pensamiento abstracto puede ser del tipo “Tanto perros como conejos son mamíferos”. El énfasis de la respuesta es en sentido abstracto, situar las variables en una clasificación conceptual y que pueden ser manejadas con propósitos muy diversos.

Asumir la tarea de promover el pensamiento abstracto en los alumnos no es, como podría parecer, un reto inalcanzable. En realidad nuestro alumnado ya posee una fuerte tendencia a potenciar a modo de habilidades esta forma de pensamiento y es justamente porque en la actualidad las profesiones exigen cada vez más un abordaje abstracto por la complejidad de los instrumentos de manejo de información como laptops, celulares inteligentes, maquinarias complejas, etc. En particular, los modos de pensamiento como el pensamiento abstracto son habilidades críticas necesarias para fundamentar la moral. Y esto es justamente lo que deseamos trabajar en nuestras clases. Nuestro ejercicio consiste en ayudarles a rebasar, mediante pensamiento abstracto, la perspectiva concreta de la realidad profesional y plantearles que sus conocimientos, mirados en perspectiva abstracta, inciden no sólo sobre su profesión sino en toda su vida al determinar sus representaciones y vivencias de la realidad. Se trata, pues, de entender que reflexionar en torno a la categorización y uso de sus conocimientos puede llevarlos a comprender que la relevancia tanto de los conocimientos en sí como de su aprendizaje reside en la categoría de fines y no sólo de medios, lo cual es un movimiento de capital importancia por la apertura de las dimensiones morales y éticas del conocimiento. Esto es, literalmente, coadyuvar a los alumnos a trasladar su mirada en torno a las ciencias y sus saberes desde un acotado para qué, hacia las preguntas de un por qué de la ciencia y cualquier forma de saber.

Realizar un movimiento tan hondo como el señalado es lo propio de cursos cuyo basamento es de carácter filosófico y separa la condición de instruir para laborar, lo que sucede en una institución educativa escolarizada, de una condición que pregunta por la naturaleza humana y sus saberes, esto es, hacer universidad. Pone a los alumnos en un escenario que intenta provocar el tránsito de entender los estudios universitarios como medios para construirse una vida hacia entender la universidad como vía para encontrar mejores razones para vivir, es decir, una finalidad.

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Sentido moral de la educación universitaria por Marcel Salles Mora se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

3 comentarios en “Sentido moral de la educación universitaria

  1. Qué bonita manera de expresar lo que realmente queremos buscar con los cursos que corresponden a los saberes universitarios. Y creo que da mucha claridad en cuanto a lo que discutimos y buscamos como cuerpo de profesores. Muchas gracias Marcel. Lo comparto con mis estudiantes.

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