Paradigma de atención centrado en la persona

Pienso delinear aquí lo que en nuestros días se ha llamado las Residencias Verdes. Un modelo de atención al adulto mayor con un enfoque centrado en la persona y que cobra cada vez mayor interés para la sociedad aunque aún presenta dificultades técnicas para su implementación.

Cuando abordamos la perspectiva de una atención centrada en la persona, nos encontramos que se trata principalmente de modificar dos cosas:

  1. la percepción social del modo en que se relaciona la sociedad con sus adultos mayores.
  2. la estructura de las instituciones que ofrecen sus servicios de atención al adulto mayor.

La percepción social del trato y atención al adulto mayor sufre un cambio de énfasis que puede ser notado cuando los adultos mayores son reinsertados en la sociedad en lugar de ser excluidos y aislados. Es común, lamentablemente, que los adultos mayores sufran de aislamiento debido al “abandono” que viven por parte de la sociedad. Esto presupone que la sociedad pierde interés en sus miembros de la tercera edad. Puede deberse a muchos factores como por ejemplo el fenómeno de juvenilización social que se vive actualmente y que privilegia el carácter juvenil como manifestación de salud y bienestar. Bajo esta óptica se cree, erróneamente, que la tercera edad representa una “degradación” de los valores sociales y conlleva a segregar a sus adultos mayores como si fueran ajenos a la vitalidad social. Un segundo ejemplo puede ser la presión que ejerce el valor económico en los individuos de la sociedad contemporánea. Las personas suelen “medir” su valor social en términos de éxito, que actualmente se encuentra directamente asociado al poderío económico que se logra en sus respectivas actividades productivas y deja de lado otros criterios con los que puede ser evaluado el éxito. En esta perspectiva, es más bien común que los adultos mayores vivan de los recursos financieros y bienes materiales que acumularon a lo largo de su vida productiva y, si bien muchos de ellos mantienen aún una vida productiva en términos laborales, difícilmente podríamos afirmar que son la mayoría. De este modo, sea que dependan de su riqueza personal, o sea que reciban asistencia por parte de sus familiares, en cualquier caso quedan usualmente fuera del movimiento productivo en el que se encuentra inmersa el resto de las personas en la sociedad, esto es, quedan separados de la dinámica social común y, por ello, se genera el aislamiento.

El asunto es que resulta difícil provocar un movimiento de la sociedad en pro de sus adultos mayores dadas las condiciones sociales actuales. Es por ello, que parte del esfuerzo de reincorporación social de los adultos mayores habrá de provenir principalmete por parte de las instituciones que los asiste. Si se logra modificar el modo en el que viven y socializan nuestros adultos mayores tal vez sea posible que la sociedad modifique la percepción que tiene de ellos. Por eso es que parece de capital importancia dirigir los esfuerzos hacia las instituciones antes que a la sociedad. En este punto, se pone de relieve la relevancia que tiene trabajar en la incorporación del modelo de atención centrado en la persona en las instituciones orientadas al adulto mayor.

La estructura de las instituciones que abracen la idea del una atención centrada en la persona, debe realizar, como primer paso, el traslado del enfoque de atención, actualmente basada en un modelo de salud, hacia privilegiar lo que desea el adulto mayor, esto es, recobrar hasta donde sea posible la autonomía de su vida. Se trata, pues, de lograr instalaciones que los adultos mayores puedan llamar su “casa” y, además, recibir los servicios de salud que requieren, en lugar de tratar de adaptarse a instalaciones que ofrecen primariamente servicios de salud y donde los ancianos se acomodan de la mejor manera posible.

Las Residencias de este nuevo tipo intentan, por decirlo de alguna manera, “honrar” los deseos, según posibilidades, de sus residentes y ofrecen cierta flexibilidad en su organización para lograrlo. Deseos que tienen que ver con sus horarios acostumbrados de alimentos, horarios de sueño, de baño y actividades. Pensar de este modo apunta hacia una noción de calidad de vida centrada en la autonomía de las personas, su voluntad y tradiciones, por lo que se favorece la protección y cuidado de la dignidad de las personas. Si a esto le aunamos una atención medible desde parámetros de calidad, pues se lograría, tal vez, una residencia, asilo o estancia deseable como lugar de vida para los residentes, en suma, una Residencia Verde.

Hay dos pasos primordiales que se tienen que tomar si nos queremos encaminar por la lógica de una Residencia Verde. Se requiere que la institución pueda romper tanto el aislamiento social en el que comúnmente se encuentran los residentes así como la dependencia a la institución que se genera por ambas partes, la institución y quienes asisten a ella. El aislamiento social puede ser parcialmente remediado con la adaptación de más espacios a modo de áreas comunes, plantas de ornato, espacios para la contemplación y en ocasiones animales. El contacto con niños suele ser relevante para ambas partes, por el lado de los adultos mayores el ejercicio de socialización y por el lado de los niños una entrada hacia la cultura de la vejez y al futuro. Así mismo, las habitaciones podrían contar con una pequeña estancia, cocineta y baño privado además del dormitorio. La idea es que pueda ser convertida en “hogar” por su morador.

En cuanto a la dependencia a la institución, si hablamos de un cambio cultural orientado hacia la persona del residente, se implican cambios en la forma en la que se organiza la institución. Desde transformación de los roles de todo el staff, enfermería, asistentes, gericultistas, personal de las actividades y todos aquellos que interactúan con los residentes hasta el manejo de las prioridades que relacionan los ámbitos médicos, administrativos, atención y de relaciones. Esto hace necesario replantear lo que se entiende con las nociones, tanto de dignidad como de calidad de vida. Temas con los que arrancaremos en los próximos posts.

En este post sintetizo libremente algunas de las ideas centrales del documento “Changing the Nursing Home Culture” de Alliance for Health Reform, Bulletin de Marzo del 2008. Página web: www.allhealth.org

M. Salles

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2 comentarios en “Paradigma de atención centrado en la persona

  1. Muy interesante, ponerse en el zapato del anciano, para poder facilitarle una vejez integrada, no sólo en la sociedad que ya es mucho decir…sino tambien en su diario vivir, sería muy provechoso lograr una mejor calidad de vida para ellos y por lo tanto devolverles algo de la dignidad que tanta falta les hace.
    Muy interesante!!!

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