TIC’s y efecto placebo en la educación

arbol No cabe ninguna duda que las TIC’s han venido a resultar toda una revolución en el ámbito de la educación. Se han hecho avances notables no sólo en las cuestiones tecnológicas sino en la manera en la que buscamos, adquirimos y procesamos la información que nos resulte relevante para convertirla en conocimiento. Incluso, nos han puesto en el umbral de nuevos modos de entender no sólo el flujo de información sino la manera en la que socializamos dicha información y el modo en el que socialmente le asignamos valores y sentido, todo esto a través del análisis de redes que ahora es posible realizar en gran escala, con indicadores novedosos e iluminadores.

Sin embargo, no todo es dicha y ventura. Como sucede con todas nuestras invenciones, si bien son desarrolladas con las mejores intenciones, se generan efectos laterales que no siempre son deseados y que en ocasiones resultan hasta sorpresivos. Uno de estas consecuencias insospechadas es lo que llamaré el efecto placebo de las TIC’s en la educación y que tiene que ver con esas confusiones que se generan en torno a la noción de aprender, la apropiación del conocimiento y el uso de información.

Para explicarlo, hemos de atar dos cabos específicos, la revolución en el acceso a la información y la noción del efecto placebo en la medicina.

Para quienes venimos de una formación escolarizada en la que no se contaba con los recursos informáticos de nuestro días, el valor asignado a una frase o a todo un documento al que tuviéramos la suerte de echarle las manos encima, era especial. Se leía y releía hasta agotar las interpretaciones posibles y con ello se le extraía hasta la última gota de información para ser pensada, valorada y clasificada para entonces explorar sus múltiples significados y usos. Eso requería de competencias analíticas y sintéticas específicas. En nuestros días, con los grandes avances en las TIC’s, éstas habilidades no han caído en desuso sino que más bien, a la formación escolarizada se le han añadido nuevas competencias a intencionar como pueden ser las habilidades para buscar en un mar de información, extraer aquella que sea pertinente y relevante a nuestra intención de búsqueda, y operar la extracción y resguardo digital de dicha información para, posteriormente, realizar el ejercicio de análisis y síntesis y si es posible explotar nuestra creatividad al mismo tiempo. Lo que ha venido ser llamado alfabetismo mediático o alfabetismo trans-media como lo señala Scolari y donde se entiende que “la alfabetización mediática tiene como objetivo proporcionar los conocimientos y herramientas críticas para capacitar a los consumidores de medios y fortalecerlos en tanto ciudadanos”. Competencias, en suma, que tienen que ver con el cambio de condiciones en torno al acceso y uso de la información y donde habremos de reconocer que es gracias a las TIC’s que pasamos de escarbar en un desierto donde extraíamos la información a cuentagotas, a tratar de navegar con cierta seguridad en un tsunami de información masiva a través de las distintas herramientas que nos ofrecen las aplicaciones contemporáneas. Transitamos, por así decirlo, del riesgo de morir de sed al riesgo de morir ahogados.

Ahora, tomaremos el concepto del efecto placebo que proviene del ámbito de la salud y haremos una transposición al de la educación para ver si este ejercicio nos arroja cierta luz. En este concepto se distingue la condición de placebo de su efecto. Para el caso, entendemos como placebo a una “sustancia que carece de acción curativa pero produce un efecto terapéutico si el enfermo la toma convencido de que es un medicamento realmente eficaz”, y entenderemos el efecto que causa el placebo como el “resultado o efecto que produce un placebo en el organismo de una persona.” Ahora, si hacemos una paráfrasis para trasladarlo del ámbito de la salud al de la educación, podríamos decir algo como lo siguiente si postulamos a las TIC’s como el placebo: es un recurso tecnológico que carece de acción educativa pero produce un efecto de instrucción si el estudiante la utiliza convencido de que es una forma de educación eficaz. Y el efecto sería: el resultado o efecto que producen las TIC’s en las expectativas de una persona en torno a su educación. Veamos a qué nos conduce este supuesto.

Comenzamos por explorar el problema de pasar de un gotero a una cascada respecto de nuestro acceso a la información, y es que es posible que una de las consecuencias de la abundancia de información sea el hecho de que es medianamente fácil acceder tanto a las preguntas como a las respuestas que deseamos dentro de ese mar de información. Pero, encontrar nuestras propias preguntas formuladas por otros y después encontrar las respuestas generadas por otros no significa que se haya aprendido. Significa solamente que se posee una buena habilidad para buscar y seleccionar información, asunto nada despreciable sin duda. Sin embargo, esto no implica que se haya pensado bajo condición crítica, enfrentado el problema o reflexionado siquiera al respecto, por lo que un aprendizaje y apropiación del conocimiento es, por lo menos, dudoso. Esta singular condición puede generar con facilidad algunas consecuencias que se convierten a mi parecer en los efectos placebo en la educación:

+ Estar informado no equivale a ser instruído y mucho menos educado. Hay una distancia enorme entre accesar la información y seleccionar aquella que es pertinente, y apropiarnos de dicha información para convertirla en conocimiento. El herramental crítico para lograrlo no tiene que ver con la información misma sino con operaciones mentales que deben ser aprendidas y refinadas, que es muy diferente a las habilidades para relacionar la información y procesarla con las nuevas herramientas técnicas. Todo ello, para posteriormente tamizar los nuevos conocimientos con nuestros valores de modo que los podamos introyectar como elementos educativos y formativos de nuestra persona. Dicho de modo simple: informarnos no es educarnos. Y es cierto que no toda información es apropiada como conocimiento, pero cuando así lo deseamos, hemos de aprender a procesar la información por nosotros mismos de modo que nos sea útil. La instrucción que nos ofrecen las TIC’s es provechosa en sentido técnico y muchos de nuestros conocimientos profesionales caen en este rubro, pero algunos conocimientos requieren un proceso más delicado para integrarlos de modo que ofrezcan algo más a nuestra vida, que nos eduquen.

+ Poder discutir con la información recabada no significa ser capaces de explicar nuestras comprensiones y  valoraciones en torno a la misma. Esto viene a cuento porque se ve en el aula una gran capacidad para generar discusiones, asunto que tiene que ver con competencias para sintetizar los enormes volúmenes de información y entonces generar opiniones al respecto. Aquí la cuestión delicada es justamente ésta: generan opiniones. Hemos de considerar que si se cuenta con más información a procesar lo que se pone de relieve es que se requieren competencias críticas muy eficaces para poder llegar a argumentar correctamente una vez realizadas las síntesis y de ese modo generar análisis que tiendan a un discurso de verdad y no a una colección de opiniones generales en torno a la información. Las teorías del discurso y la correcta argumentación provienen no de un ejercicio de alfabetización trans-media (hasta ahora al menos) sino de la alfabetización literaria (la ruta tradicional del ejercicio crítico). De allí que sería un error suponer que un tipo de alfabetización sustituye al otro, más bien el advenimiento de las TIC’s aumenta la complejidad de los procesos educativos y se deberán intencionar ambos modos de alfabetización a manera de un trabajo conjunto donde cada una aportaría su propio juego de competencias.

+ Es fácil confundir el manejo de información con conocimiento. Es común ver la ilusión de aprendizaje y conocimiento que crea el fenómeno de internet. Para muchas personas, lo que existe en internet es simplemente verdad. Y eso, por supuesto es una falacia. No obstante, la ilusión de lograr fácilmente una cierta erudición en torno de ciertos temas es una realidad para muchas personas. Como ejemplo, habiendo muchos de donde escoger, es la tendencia a la vida saludable a través de la nutrición. La gente colecciona lo que encuentra sobre cierta verdura, fruta o semilla y lo atesora como guía nutricional personal. Sin embargo, esto no convierte la información en conocimiento y menos en conocimiento verdadero sobre el cual se puedan hacer jucios de verdad o de valor. Hay, digámoslo así, demasiados “nutriólogos de internet”, tantos como “doctores de internet”, “políticos de internet” y así. Si, es fácil llenar nuestro deseo de saber coleccionando información y opiniones varias pero, finalmente no es saber. Hemos de vencer ese fetiche que quiere hacer aparecer la opinión como un saber y movernos en una dirección que nos lleve tanto a nosotros como a nuestros alumnos de ser consumidores de información a generadores de nuevos conocimientos. Es creo, lo que se desea de profesionistas.

+ No se ve claro de qué manera la alfabetización trans-media pueda contribuir a proporcionar herramientas críticas para procesar la información. Si bien estamos ante un fenómeno más o menos nuevo, y es cierto que dominar las herramientas para procesar imagenes e información son una competencia necesaria en nuestros días, eso no significa que se alcance el nivel de pensamiento crítico. Poder ver un gráfico que muestre una situación dada, así sea a todo color y hecho automáticamente por una aplicación, no significa que se entienda cabalmente la relación entre las variables en juego, muestra quizá la habilidad para utilizar los recursos informáticos y un sentido de diseño pero hasta allí. Para interpretar el gráfico y extraer sus posibles significados dentro de un contexto específico se requiere de un pensamiento más abstracto. La pregunta aquí sería el cómo intencionar dicha forma de pensamiento. Es probable que la alfabetización mediática nos ayude en el para qué queremos procesar la información, es decir, en habilitarnos a un pensamiento concreto y para ello las TIC’s han sido todo un éxito. Pero nosotros desearíamos además intencionar una mayor claridad en el por qué lo hacemos de cierta manera, darle sentido a esa información y alcanzar un pensamiento más abstracto.

Humanismo integral Es muy claro que en muchos ámbitos el uso de simuladores son más que deseables. Basta señalar a modo de ejemplo aquellos para entrenar a médicos en ciertas cirugías, a pilotos para ciertas aeronaves, y muchos más. Son avances enormes que disminuyen los riesgos y acercan al profesional a un mayor dominio de sus técnicas sin poner en riesgo a nadie. Indudablemente los recursos para operar, difundir y manipular la información son una gran ayuda. Pero, la idea es no caer en una lógica en la que se piense el fenómeno educativo sin esos recursos. Sería un error dedicarle más esfuerzo a la forma en lugar de al fondo de aquello que queremos lograr en el fenómeno educativo.

Bien, no quisiera que este escrito se entienda mal, yo mismo soy literalmente fan del uso de las TIC’s y puedo decir que mi aula es abierta a las tecnologías. Al mismo tiempo, sin embargo, me encuentro con situaciones nuevas dentro del aula que me llevan a sospechar de la existencia del efecto placebo de las TIC’s en algunos alumnos -y profesores también- donde puede confundirse con facilidad el manejo de información con aprendizaje y educación, situación que me lleva a ser entonces también un tanto escéptico y prudente en cuanto a su uso. La cuestión es, me parece, encontrar la mediación apropiada, el equilibrio necesario entre nuestras nuevas tecnologías y el sentido de la educación que queremos lograr en nuestros alumnos sin caer en el efecto placebo.

 

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TIC’s y efecto placebo en la educación por Marcel Salles Mora se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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